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domingo, 4 de febrero de 2018
domingo, 27 de julio de 2014
Tacticas para poner fin a cualquier discusión
Tácticas para poner fin a cualquier discusión.
Cuando convivimos mucho tiempo con una persona, ya sea nuestra pareja, nuestro compañero de piso o nuestro jefe, es inevitable que surjan discrepancias. Discutir de vez en cuando no tiene por qué ser malo. Después de un encontronazo dialéctico se puede llegar a una conclusión que satisfaga a ambas partes. Pero si las broncas son constantes, la relación acabará por enturbiarse sin remedio.
Un grupo de investigadores de la Brigham Young University estudió el comportamiento de un nutrido grupo de parejas durante 20 años, y llegó a la conclusión de que, cuántas más discusiones había, menos duraba la relación, y viceversa.
Ya que es inevitable discutir de vez en cuando, lo decisivo es aprender a que las peleas no vayan a más, solucionando los conflictos en cuanto estos aparezcan. Para ello, la psicóloga Lisa Firestone ha desarrollado un procedimiento que, asegura, funciona muy bien entre las personas que acuden a su terapia: la técnica del desarme unilateral.
Debemos evitar por todos los medios que la discusión se salga de quicio y acabemos diciendo cosas de las que luego vayamos a arrepentirnos.
La doctora parte de la idea de que, cuando estalla una bronca, se crea un resentimiento que no nos deja ver la situación en conjunto, y nos impide valorar las posibles soluciones. Empezamos entonces a lanzarnos reproches, sin tener en cuenta las consecuencias de nuestro comportamiento. Por ello, Firestone propone que aprendamos a “desarmarnos”, evitando discutir acaloradamente, para no decir cosas de la que luego vamos a arrepentirnos.
Aunque la psicóloga enseña la técnica del desarme unilateral a las parejas, ésta se puede usar perfectamente en cualquier tipo de discusión. Estos son los cinco pasos que debes seguir para resolver cualquier discusión que se vaya de las manos.
1. Relájate
Las discusiones más absurdas (que pueden acabar convirtiéndose en las más peligrosas) surgen sencillamente porque estamos cansados, nerviosos, estresados (o puede que hambrientos), y en muchas ocasiones, todo al mismo tiempo. Nuestro compañero nos dice algo que nos molesta y saltamos a cuchillo, sin pensar fríamente lo que vamos a decir. En estos momentos es esencial que aprendamos a relajarnos, quizás yendo a dar un paseo, contando hasta diez o, sencillamente, pensando bien las cosas antes de abrir la boca. No pienses en lo que ha hecho o dicho la otra persona, piensa en lo que vas a decir tú. Verás enseguida como se rebaja la tensión.
2. No devuelvas el golpe
Como explicaba el lingüista Sebastià Serrano en una entrevista con El Confidencial, “jugar a enfadarse es muy fácil”, y pude acabar muy mal. “En el momento en que hay expresiones de menosprecio ya no hay prácticamente vuelta atrás”, asegura Serrano. “Y es tan fácil que aparezcan… Si le dices un exabrupto a la pareja vas a necesitar tres halagos fuertes para reequilibrar la situación. A veces se consigue, pero otras no”.
Por ello, cuando la persona con la que estamos discutiendo entra en barrena, lo más inteligente es echar el freno y no entrar al trapo. Un buen truco es hablar de lo que has hecho, y por qué lo has hecho, sin entrar a valorar el comportamiento de la otra persona. No tiene sentido querer “ganar” una discusión si la persona con la que estamos hablando es muy cercana. Es más importante conservar la amistad que tener razón; si la tienes, el tiempo te la acabará dando y tu compañero lo reconocerá.
3. Responde amablemente
En la comunicación interpersonal las formas son en ocasiones más importantes que el fondo. Cuando estalle una discusión trata siempre de bajar el tono, explicando las cosas de la forma más delicada posible, sin exabruptos. Bajar las armas no implica renunciar a lo que crees, ni rehusar a defender tus opiniones (que son tan validas como las de la persona con la que estás discutiendo), sólo supone tomar una posición que no es percibida como amenazante y que va a hacer que la persona con la que tienes un conflicto se relaje y sea, también, más comprensiva.
En ocasiones, un pequeño acto de afecto es suficiente para desarmar a tu compañero, algo que es de lo más efectivo si se trata de tu pareja. Basta cogerle de la mano, mirarle a los ojos y decir que le quieres para que la discusión cambie por completo.
4. Empatiza
Para resolver una discusión es muy importante que escuchemos con atención lo que nuestro compañero tiene que decirnos. Puede que no estés de acuerdo, pero es importante que la otra persona sienta que la estemos escuchando. La técnica del desarme unilateral no implica aceptar siempre lo que dice la persona con la que discutimos, como si no importara nuestra opinión, pero implica estar dispuesto a renunciar a tener siempre la razón, con el fin de resolver el conflicto.
Si mostramos comprensión por lo que dice la otra persona, y aceptamos que es cierto al menos algo de lo que dice (los desacuerdos no suelen ser nunca del 100%), habremos dado un gran paso.
5. Comunica lo que sientes
Cuando discutimos solemos construir nuestras argumentaciones en torno a cosas concretas, cuando en realidad todo nuestro malestar surge de una serie de sentimientos que, a menudo, no sabemos comunicar. Aprender a expresar lo que sentimos, por encima del conflicto concreto, es decisivo para resolver esta discusión y muchas de las que están por venir. Los sentimientos son independientes de los hechos, pero son realidades que están ahí, y son decisivas. Sólo si expresamos lo que sentimos, la persona con la que discutimos sabrá entender lo que realmente pensamos, y será mucho más comprensiva con nuestra situación.
Fuente: Miguel Ayuso. Http://elconfidencial.com citado en: http://elartedesabervivir.com/
lunes, 1 de abril de 2013
Ventajas de tener amigos
La ausencia de amigos es tan malo como el alcoholismo o la adicción al tabaco.

Un estudio realizado por Julianne Hold-Lunstad, de la Universidad de Brigham Young (EE UU), y publicado en PLoS Medicine estimaba que la falta de relaciones sociales equivale a fumar más de 15 cigarros al día. Tras realizar un seguimiento a 300.000 personas durante siete años, Hold-Lunstad y sus colegas demostraron que no tener amigos es más perjudicial para la salud que llevar una vida sedentaria o, incluso, ser adictos al alcohol.
Citamos al menos seis ventajas de tener amigos cerca:
Aumentan la longevidad. Tras realizar un seguimiento a 1.500 personas durante una década, científicos australianos han llegado a la conclusión de que en los individuos con un amplio círculo de amigos el riesgo de fallecer se reduce un 22%. “Estar conectados con otros es esencial para vivir más años”, concluían los investigadores en la revista Journal of Epidemiology and Community Health. Si somos víctimas del cáncer, el efecto resulta aún más evidente. En 2006, un estudio de la Universidad de California (EE UU) sobre 3.000 mujeres que padecían cáncer de mama reveló que las enfermas sin amigos íntimos eran cuatro veces más propensas a fallecer debido al tumor que las que tenían diez o más amigos.
Todo corazón. Un reciente estudio de la Universidad de Duke (EE UU) con un millar de pacientes solteros afectados por patologías cardíacas reveló que, transcurridos cinco años, solo sobrevivía el 50% de los enfermos que no contaban con un amigo de confianza, frente al 85% de supervivientes entre aquellos pacientes que tenían al menos una relación de amistad sólida.
Amigos de la infancia. El papel que juegan los amigos en la infancia es crucial. Por un lado, evita la obesidad porque, según un estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine, “la socialización actúa como sustituto de la comida” y evita el abuso de alimentos que potencian el sobrepeso. Además, Russ Jago, de la Universidad Bristol (Reino Unido), ha demostrado que la actividad física de los niños aumenta considerablemente cuando juegan con sus mejores amigos. Por otra parte, la depresión en la infancia está directamente relacionada con la ausencia de amigos, como ha comprobado William Bukowski en una investigación publicada en la revista Development and Psychopathology.
Cambian tu cerebro. Usando resonancia magnética funcional, John Cacioppo y sus colegas de la Universidad de Chicago (EE UU) han demostrado que tener amigos modifica el funcionamiento del cerebro, concretamente de la región del estriado ventral, asociada a las recompensas. Según los autores del estudio, las neuronas de esta región se activan en mayor número y con más intensidad si estamos bien acompañados que si llevamos una vida solitaria. Un dato a tener en cuenta dado que el estriado ventral es un área crítica para el aprendizaje.
Camaradas analgésicos. Es mejor ponerse una inyección o curarse una herida en presencia de un amigo. Según un estudio publicado hace algunos años en la revista Psychosomatic Medicine, la percepción del dolor se reduce cuando una persona a la que consideramos cercana está físicamente presente.
Pero, tener amistades solidas y duraderas no es casual sino causal. Requiere primero que aprendamos a ser buenos amigos con nosotros mismos. Este es el primer paso necesario para luego poder cultivar buenas amistades afuera.
Otro punto esencial es transformar nuestros errores, debilidades o vicios (ira, apego, miedos) en virtudes como la tolerancia, el respeto, la sinceridad. Una buena amistad se fundamente en la practica de las virtudes y valores humanos.
Ser un buen amigo permite que el otro tenga su propio espacio, su propia manera de ser y deja claro el suyo. Acepta y comprende las diferencias, ya que la amistad se enriquece con la diversidad. El buen amigo escucha y tiende al otro su mano amiga.
Los mejores amigos se unen desde el corazón lo cual asegura que la amistad permanezca pese a cualquier distanciamiento físico inherente a las circunstancias de la vida.
Fuente: http://www.muyinteresante.es. Adaptado para los fines de este blog.

Un estudio realizado por Julianne Hold-Lunstad, de la Universidad de Brigham Young (EE UU), y publicado en PLoS Medicine estimaba que la falta de relaciones sociales equivale a fumar más de 15 cigarros al día. Tras realizar un seguimiento a 300.000 personas durante siete años, Hold-Lunstad y sus colegas demostraron que no tener amigos es más perjudicial para la salud que llevar una vida sedentaria o, incluso, ser adictos al alcohol.
Citamos al menos seis ventajas de tener amigos cerca:
Aumentan la longevidad. Tras realizar un seguimiento a 1.500 personas durante una década, científicos australianos han llegado a la conclusión de que en los individuos con un amplio círculo de amigos el riesgo de fallecer se reduce un 22%. “Estar conectados con otros es esencial para vivir más años”, concluían los investigadores en la revista Journal of Epidemiology and Community Health. Si somos víctimas del cáncer, el efecto resulta aún más evidente. En 2006, un estudio de la Universidad de California (EE UU) sobre 3.000 mujeres que padecían cáncer de mama reveló que las enfermas sin amigos íntimos eran cuatro veces más propensas a fallecer debido al tumor que las que tenían diez o más amigos.
Todo corazón. Un reciente estudio de la Universidad de Duke (EE UU) con un millar de pacientes solteros afectados por patologías cardíacas reveló que, transcurridos cinco años, solo sobrevivía el 50% de los enfermos que no contaban con un amigo de confianza, frente al 85% de supervivientes entre aquellos pacientes que tenían al menos una relación de amistad sólida.
Amigos de la infancia. El papel que juegan los amigos en la infancia es crucial. Por un lado, evita la obesidad porque, según un estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine, “la socialización actúa como sustituto de la comida” y evita el abuso de alimentos que potencian el sobrepeso. Además, Russ Jago, de la Universidad Bristol (Reino Unido), ha demostrado que la actividad física de los niños aumenta considerablemente cuando juegan con sus mejores amigos. Por otra parte, la depresión en la infancia está directamente relacionada con la ausencia de amigos, como ha comprobado William Bukowski en una investigación publicada en la revista Development and Psychopathology.
Cambian tu cerebro. Usando resonancia magnética funcional, John Cacioppo y sus colegas de la Universidad de Chicago (EE UU) han demostrado que tener amigos modifica el funcionamiento del cerebro, concretamente de la región del estriado ventral, asociada a las recompensas. Según los autores del estudio, las neuronas de esta región se activan en mayor número y con más intensidad si estamos bien acompañados que si llevamos una vida solitaria. Un dato a tener en cuenta dado que el estriado ventral es un área crítica para el aprendizaje.
Camaradas analgésicos. Es mejor ponerse una inyección o curarse una herida en presencia de un amigo. Según un estudio publicado hace algunos años en la revista Psychosomatic Medicine, la percepción del dolor se reduce cuando una persona a la que consideramos cercana está físicamente presente.
Pero, tener amistades solidas y duraderas no es casual sino causal. Requiere primero que aprendamos a ser buenos amigos con nosotros mismos. Este es el primer paso necesario para luego poder cultivar buenas amistades afuera.
Otro punto esencial es transformar nuestros errores, debilidades o vicios (ira, apego, miedos) en virtudes como la tolerancia, el respeto, la sinceridad. Una buena amistad se fundamente en la practica de las virtudes y valores humanos.
Ser un buen amigo permite que el otro tenga su propio espacio, su propia manera de ser y deja claro el suyo. Acepta y comprende las diferencias, ya que la amistad se enriquece con la diversidad. El buen amigo escucha y tiende al otro su mano amiga.
Los mejores amigos se unen desde el corazón lo cual asegura que la amistad permanezca pese a cualquier distanciamiento físico inherente a las circunstancias de la vida.
Fuente: http://www.muyinteresante.es. Adaptado para los fines de este blog.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Las buenas relaciones humanas reducen las muertes por cancer
Es sabido que nuestro mundo emocional esta asociado con el sistema inmunológico, el cual es el sistema de defensa que nos defiende de infecciones y de la posibilidad de contraer cáncer A su vez, nuestras emociones están muy emparentadas con la calidad de nuestras relaciones humanas y sociales.
La calidad de las relaciones personales de una mujer parece ser tan importante como el tamaño de sus redes sociales para predecir la supervivencia en caso de padecer cáncer de mama, tal y como apunta un estudio dado a conocer en la última edición de Breast Cancer Research and Treatment.
Los investigadores trabajaron trabajaron con 2.264 mujeres que habían sido diagnosticadas en las primeras etapas con cáncer de mama invasivo entre 1997 y 2000, y les solicitaron información sobre sus relaciones personales, estableciendo la siguiente clasificación:
a) Socialmente aislada (pocos lazos),
b) Moderadamente integrada
c) Integrada socialmente (muchos lazos).
"Detectamos que las mujeres con pequeñas redes sociales tuvieron un riesgo significativamente mayor de mortalidad que aquellas que cuentan con grandes redes", explicó Candyce H. Kroenke, del Centro de Investigación de la Salud de Kaiser Permanente (EE UU) y coautora del estudio, que reveló que las mujeres socialmente aisladas tienen un 34 por ciento más probabilidades de fallecer debido al cáncer de mama u otras causas que las que se encuentran socialmente integradas. Además, el nivel de apoyo social de amigos y familiares es crucial para la evolución de esta enfermedad.
"Las mujeres con redes pequeñas y altos niveles de apoyo no estaban en mayor riesgo que aquellas con grandes redes, pero sí aquellas con redes pequeñas y bajos niveles de apoyo", añade Kroenke. De hecho, según los resultados del estudio las mujeres con redes pequeñas y bajos niveles de apoyo tienen un 61 por ciento más de probabilidades de morir de cáncer de mama que las que poseen redes pequeñas y altos niveles de apoyo.
Tomando en cuenta estos elementos podemos concluir que nuestra madurez y crecimiento personal debe incluir como aspecto fundamental el cultivar correctas relaciones humanas. Para ello debemos primero cultivar una buena relación con nosotros mismos, sanando las heridas y traumas del pasado. En segundo lugar, establecer un canal de comunicación con lo trascendente para establecer una buena relación con lo Divino (Dios), en la cual le entreguemos nuestras debilidades (errores pasados) y nos abramos a las virtudes esenciales del SER (paz, amor, honestidad). Y por último, y no por ello menos importante, debemos poner todo nuestro empeño en sanar cualquier conflicto o herida contraídas en la relación con otras personas, comenzando con nuestros mas cercanos (nuestra familia) y plantar así la semilla de las buenas relaciones humanas y sociales.
FUENTE: Texto adaptado a los propósitos de este blog con cifras obtenidas en: http://www.muyinteresante.es/
La calidad de las relaciones personales de una mujer parece ser tan importante como el tamaño de sus redes sociales para predecir la supervivencia en caso de padecer cáncer de mama, tal y como apunta un estudio dado a conocer en la última edición de Breast Cancer Research and Treatment.
Los investigadores trabajaron trabajaron con 2.264 mujeres que habían sido diagnosticadas en las primeras etapas con cáncer de mama invasivo entre 1997 y 2000, y les solicitaron información sobre sus relaciones personales, estableciendo la siguiente clasificación:
a) Socialmente aislada (pocos lazos),
b) Moderadamente integrada
c) Integrada socialmente (muchos lazos).
"Detectamos que las mujeres con pequeñas redes sociales tuvieron un riesgo significativamente mayor de mortalidad que aquellas que cuentan con grandes redes", explicó Candyce H. Kroenke, del Centro de Investigación de la Salud de Kaiser Permanente (EE UU) y coautora del estudio, que reveló que las mujeres socialmente aisladas tienen un 34 por ciento más probabilidades de fallecer debido al cáncer de mama u otras causas que las que se encuentran socialmente integradas. Además, el nivel de apoyo social de amigos y familiares es crucial para la evolución de esta enfermedad.
"Las mujeres con redes pequeñas y altos niveles de apoyo no estaban en mayor riesgo que aquellas con grandes redes, pero sí aquellas con redes pequeñas y bajos niveles de apoyo", añade Kroenke. De hecho, según los resultados del estudio las mujeres con redes pequeñas y bajos niveles de apoyo tienen un 61 por ciento más de probabilidades de morir de cáncer de mama que las que poseen redes pequeñas y altos niveles de apoyo.
Tomando en cuenta estos elementos podemos concluir que nuestra madurez y crecimiento personal debe incluir como aspecto fundamental el cultivar correctas relaciones humanas. Para ello debemos primero cultivar una buena relación con nosotros mismos, sanando las heridas y traumas del pasado. En segundo lugar, establecer un canal de comunicación con lo trascendente para establecer una buena relación con lo Divino (Dios), en la cual le entreguemos nuestras debilidades (errores pasados) y nos abramos a las virtudes esenciales del SER (paz, amor, honestidad). Y por último, y no por ello menos importante, debemos poner todo nuestro empeño en sanar cualquier conflicto o herida contraídas en la relación con otras personas, comenzando con nuestros mas cercanos (nuestra familia) y plantar así la semilla de las buenas relaciones humanas y sociales.
FUENTE: Texto adaptado a los propósitos de este blog con cifras obtenidas en: http://www.muyinteresante.es/
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