domingo, 23 de febrero de 2014

Endocracia.



ENDOCRACIA
El líder consciente 

Ensayo. Por: Carlos Antonio Peñaloza Martìnez 



           Hace varios años, mientras dormía, ya cerca del amanecer, me despertó súbitamente una palabra que iluminó mi pantalla mental y una voz interna la pronunció retumbando en mis oídos. La palabra fue: “Endocracia”.

Primera vez que la escuchaba. Se lo expresé a mi esposa y en seguida fui en busca del diccionario para conocer su significado y, ¡oh sorpresa!,  ¡esta palabra no existe en el diccionario!.

          La palabra más cercana que pudiera servir para inferir su significado es: “Democracia”, del griego demos: pueblo y kratos: autoridad, o sea, el poder en manos del pueblo. Entonces endocracia significaría: el poder en manos de nuestro interior. En otras palabras: el poder de nuestra conciencia.

Es recién ahora que cobra sentido esta palabra. Hemos pasado años viendo como, en el mundo, hemos dado poder a líderes sin pureza (sin ética, valores o virtudes), quienes utilizan el poder para satisfacer sus ambiciones personales y las de sus allegados, sirviéndose, en lugar de servir al pueblo que lo eligió. Entonces, cabría preguntarnos: ¿Cuáles son los parámetros que utilizamos para elegir a un gobernante?.

La endocracia nos recuerda que hay un poder dentro de cada uno de nosotros y dentro de cada candidato a ser líder de una comunidad, provincia o nación. Es un poder guiado por la sabiduría interior que procede de nuestra  conciencia (para la ciencia) o nuestra alma (para el creyente).   

          La endocracia implica 
trascender el viejo paradigma de elegir a un gobernante por lo meramente externo (apariencia, promesas, plan de gobierno), que, aunque importantes, solo se harán realidad si están acompañados de valores como la responsabilidad, honestidad y la rectitud. Más decadente aun es cuando elegimos a un gobernante basándonos en beneficios personales que obtendremos de ello, olvidando el bien común. Otro ejemplo, cuando elegimos solo desde la pasión emocional, que es fácilmente manipulable por una matriz emocional y mental colectiva. En estos casos, no estamos eligiendo desde nuestra consciencia (o alma), ni siquiera desde nuestro intelecto, sino desde el aspecto sombra o visceral de nuestra personalidad (egotismo).

La endocracia nos enseña a tomar conciencia y responsabilidad en la elección de un gobernante, aprender a ver más allá de las apariencias, ver el fondo tras la forma y poder reconocer el verdadero tesoro que hay en el interior del líder, sus virtudes: paz, amor, pureza de intención,, verdad (honestidad), humildad, bondad, sabiduría.

La endocracia le enseña al líder cuales son los atributos internos que debe cultivar en si mismo antes de emprender su campaña. Le lleva a encontrarse consigo mismo, con su conciencia, con su alma. Escudriñar su interior y discernir si de veras anhela servir de corazón a la humanidad a través del poder que recibirá o solo está siendo movido por su sombra, que aun no atina a iluminar. Le recuerda al líder la gran responsabilidad ante el mundo y ante Dios que esta tarea implica. Deberá tener la humildad suficiente para comprender que este poder no es suyo, sino que fluirá a través suyo, y debe utilizarlo para el servicio. Que el reconocimiento mayor no será exterior, sino interior: la satisfacción de haber cumplido la misión por la que vino a este mundo.  

Desde esta perspectiva, en el mundo de hoy hay muchos líderes con poder pero sin principios morales sólidos. Necesitamos aprender a elegir líderes con un balance entre poder y pureza (virtudes). Hoy creo que cobra vigencia y sentido la propuesta de complementar la democracia con endocracia.

El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra. Solo reconocerá las virtudes reales de un líder quien las cultive en sí mismo.

La endocracia no se limita a empoderarnos para elegir a los gobernantes locales o nacionales. Se refiere también, y sobre todo, al auto-gobierno, a ser gobernadores de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestras relaciones. Para lograr esto e incrementar nuestro poder de discernimiento al tomar nuestras decisiones, hemos de ocuparnos de nuestra propia auto-transformación, iluminando el aspecto sombra de nuestra personalidad, transformando los anti-valores (ira, odio, miedo, avaricia, codicia, egoísmo, hipocresía, apego) en valores y virtudes (paz, amor, respeto, responsabilidad, pureza de intención, honestidad, humildad, bondad, sabiduría) y logremos encarnarlos en nuestra vida.

 Queda claro que esta labor no es un suceso, sino un proceso. No se logra con un esfuerzo aislado de desearlo e imaginarlo, hay que llevarlo a la acción, personificarlo, encarnarlo. Hemos de asumir la total responsabilidad con nuestras vidas pero sin dejarnos invadir por la culpa, pues los anti-valores son, en realidad, la sombra de valores que aun no se han desarrollado. 

¿Cuál es el método a la hora de elegir a un gobernante desde la endocracia?.

Platón decía: "la virtud no se enseña sino se descubre, porque todos llevamos dentro la idea del bien". Esto implica que para decidir desde la endocracia debemos elegir desde lo más profundo de nosotros, desde nuestra consciencia, el SER interno o alma. Pero para poder hacerlo y poder apreciar tanto la luz como la sombra en un líder, es preciso ir a nuestro propio interior para hacer una toma de consciencia sincera de nosotros mismos y revisar nuestra propia luz y sombra.

Esta toma de consciencia no podemos hacerla solo desde nuestra mente, pues corremos el riesgo de engañarnos a nosotros mismos. Debemos acceder a la comprensión que implica conectar la mente con el corazón (o el hemisferio cerebral derecho - intuitivo- para el científico),  pues el corazón conoce razones que la razón no conoce. Conectar con el corazón podemos hacerlo utilizando alguna imagen o escena de nuestra vida que evoque amor tierno, como el de un padre a su hijo, y la consciencia de que nuestra decisión tendrá una definida influencia futura sobre este hijo al que amamos.

 Además, si  vamos a elegir por endocracia, debemos ir más allá del plano individual y terrenal, pues la consciencia es no local. Hemos de conectarnos con un campo de consciencia mayor, como quiera que lo entendamos. Para el científico será el campo cuántico, para el filósofo el campo de consciencia unificada, para el creyente es la Fuente Suprema (llámese DIOS, Shiva, Ala, Jehová, Cristo, Krisna, Buda, Luz, la Virgen, etc.), según sea nuestra creencia.

El método para hacer esto es muy variable. Lo ideal es adaptarse a la filosofía de vida de cada persona. No obstante, una forma simple de hacerlo (y que ilustra esta idea con un ejemplo) es la siguiente:

Nos retiramos unos momentos de la actividad cotidiana; entramos en un estado de quietud física y mental que favorezca la reflexión; evocamos el sentimiento de entrar en este campo de sabiduría que todo conecta y conoce; luego, con una actitud de reverencia, receptividad y humildad solicitamos guía y poder de discernimiento; seguidamente realizamos una auto-revisión sincera, reconociendo y aceptando  cualquier "contaminante" que descubramos en nuestra personalidad (codicia, avaricia, falsedad, hipocresía, deshonestidad, manipulación, etc.) y la entregamos al campo de consciencia mayor. Solicitamos a esta Instancia Superior que nuestros anti-valores sean transformados en las virtudes opuestas complementarias (por ejemplo: la mentira la transformamos en verdad) y, ahora, lo más importante, nos comprometemos con nosotros mismos, con nuestra familia y con esta Instancia Superior a personificar estas virtudes desde hoy en adelante en el diario vivir.

Este sistema se puede utilizar para la toma de cualquier decisión en nuestra vida incluyendo la de elegir a un gobernante. En este caso podemos ver o visualizar la imagen del líder en cuestión y escudriñarlo en nuestro propio interior. Hacernos preguntas sobre su personalidad, valores y anti-valores. Dar un suficiente espacio te tiempo para "sentir" (intuir) una respuesta, que en este caso procede de nuestro corazón (hemisferio cerebral derecho). Esta respuesta la cotejamos en seguida con nuestro razonamiento habitual (hemisferio cerebral izquierdo). Sabremos que es la decisión correcta cuando experimentamos paz en nuestra mente y alegría en nuestro corazón.

Este mismo principio debería ser utilizado por quien aspire a ser líder y se sienta motivado a servir, con la finalidad de realizar un genuino acto de constricción y una decidida auto-transformación positiva que le permita llevar a cabo correctamente su misión en la vida. Solo podrá gobernar correctamente quien sepa gobernarse a sí mismo.
 
¿Qué cualidades internas debemos observar en ese líder que es candidato a gobernar? y ¿Que cualidades deberá cultivar el candidato a liderar antes y después de ser elegido? 

1)   VIRTUDES: un líder conectado con la  fuente interior es aquel que ha logrado en su vida dar preponderancia a sus virtudes (Luz) y tener bajo control sus debilidades, vicios o errores (sombra).

2)  RESPONSABILIDAD: es la habilidad de responder, de asumir compromisos, de comprometerse con su propia auto-transformación positiva, primero, y desde allí comprometerse plenamente con su familia, una comunidad o una nación.

3)    ACCIÓN. Por sus obras los conoceréis. Hay que generar acciones para que el destino se revele.  El destino es poderoso, pero la acción es igualmente poderosa, ambos juegan un papel prominente. Es la acción la que le da forma al destino. Debemos observar que las acciones del líder tengan pureza de intención.

4)   VERDAD. Para que un líder inspire confianza en un pueblo tendrá que amar la verdad y obrar en consecuencia. La verdad nace en nuestra consciencia y es parte del tesoro interior. Observemos si el líder cultiva la humildad, la justicia y la rectitud.

5)   EQUILIBRIO. Debemos observar si el líder es ecuánime y equilibrado. Por ejemplo: Si es demasiado manso, no  le tendrán suficiente respeto, y si es demasiado fiero le tendrán miedo. Debe trabajar en equilibrio.

6)   COMPASIVO SIN SER PERMISIVO.  El gobernante debe compadecerse del dolor ajeno, de las necesidades de su pueblo, sin embargo, no debe irse al extremo del descuido siendo permisivo. Debe estar alerta a quienes le rodean, conocer su naturaleza y el motivo por el cual están  a su lado. Debemos observar si ama al pueblo y quiere servir o solo busca su propio bienestar.

7)   RESPETO. Un gobernante debe ser respetuoso y agradable en su forma de hablar y en sus ademanes. Debe rodearse de personas leales, honestas, inteligentes, verdaderas, puras de intención y rectas. Dime con quién andas y te diré quién eres. Observemos si el líder le da el respeto que merecen sus allegados pero siendo firme solicitándole el respeto que merece el pueblo que los ha elegido.

8)   AUTO-CONTROL. El gobernante debe saber cómo controlarse a sí mismo. La victoria sobre su propia sombra es  la más importante de todas las victorias.

9)   HONESTIDAD. Las personas honestas tienen eficacia en sus palabras y actos, pues los acompaña una fuerza moral. Los hombres honestos son los idóneos para ser gobernantes o administradores de justicia. No obstante, el líder debe saber que esto es extensivo a sus  aliados de confianza, quienes le van ayudar a gobernar.

10)  PUREZA. El hombre se perfecciona en la medida en que incrementa su nivel de pureza. La pureza es la base de todas las demás virtudes. La consigna de un buen gobernante debe ser: pureza en la mente y en el corazón. De esta manera habrá rectitud en su accionar para proporcionar así, la mayor suma de felicidad a su pueblo.



          Si bien el término endocracia nos pudiera parecer nuevo, nada de lo acá expresado en realidad es innovador, pues forma parte del legado de conocimiento y práctica de grandes personajes de nuestra historia y de los guías morales de la humanidad actual. El Libertador de América, Simón Bolívar, conocía bien acerca de esto y lo resumió en muy pocas palabras:

"Moral y luces son nuestras primeras necesidades".




Sus reflexiones y comentarios para enriquecer este ensayo: saludyconciencia@hotmail.com 






jueves, 20 de febrero de 2014

Oración y Meditación Mundial por Venezuela


ORACIÓN Y MEDITACIÓN MUNDIAL 

POR  VENEZUELA







LUGAR: En tu hogar, con tu familia, en tu iglesia, en tu vecindario, en tu edificio, con tu familia espiritual o tu grupo religioso. 

FECHA: Todos los días, a cualquier hora, como una sola familia mundial. Conectados desde el alma con todos los demás servidores, pues para el alma no hay barreras de espacio o tiempo.

MÉTODO: el que practiques o conozcas, pues el alma no tiene nacionalidad, raza o religión. Todos los caminos que conducen hacia Dios son correctos, siempre que se transiten con pureza y amor. 


Para el alma la separatividad es una ilusión, pues DIOS ES UNO.



Invitación Mundial.


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domingo, 12 de enero de 2014

Reacción del cuerpo ante las emociones

Estudio científico revela reacción del cuerpo humano ante emociones


De acuerdo a un estudio, si estamos deprimidos o tristes nuestras extremidades se enfrían, mientras que los sentimientos de amor y felicidad abarcan prácticamente todo el cuerpo.Un grupo de investigadores finlandeses identificó las distintas formas en que reaccionamos frente a las emociones, construyendo un mapa de acuerdo a qué área del cuerpo se activa con cada estímulo.

El estudio, publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences analizó a 773 personas, mostrando el aumento o disminución de temperatura corporal dependiendo de la emoción experimentada. De esta forma, podemos apreciar que el sentimiento de felicidad abarca casi todo el cuerpo, y es muy similar al amor. El orgullo y la ira son prácticamente iguales, lo mismo que el miedo, la ansiedad y el asco.


La depresión y tristeza en tanto, se caracterizan por mostrar las extremidades con un tono frío (lo que explicaría la sensación de bienestar si nos quedamos acostados) y se diferencian de la vergüenza por el conocido enrojecimiento en las mejillas. El desprecio y la envidia también muestran patrones similares.

Para llegar a estas conclusiones los científicos expusieron a los voluntarios a distintos estímulos externos, como videos, palabras, historias de vida, expresiones faciales y otros, para luego pedirles que colorearan en un computador los sitios del cuerpo donde sentían un cambio.

Lo llamativo del estudio tuvo que ver con la "asociación puramente conceptual entre el conocimiento semántico de los estereotipos basados en el lenguaje", considerando que en el análisis participaron personas de nacionalidad finlandesa y taiwanesa, demostrado que a pesar de los orígenes culturales, todos sentimos lo mismo.

Fuente: Discovery Magazine







La consciencia vive en otros universos luego de la muerte física. Postulado científico.

Un libro titulado “Biocentrismo: Cómo la vida y la conciencia son las claves para entender la naturaleza del Universo”, publicado en EE.UU., ha agitado la Internet, porque contiene un concepto de que la vida no termina cuando el cuerpo muere, y puede durar para siempre. El autor de esta publicación, el científico Robert Lanza no tiene ninguna duda de que esto es posible.

Más allá del tiempo y el espacio

Lanza es un experto en medicina regenerativa y director científico de Advanced Cell Technology Company. Antes de que él fuera conocido por su extensa investigación que se ocupa de las células madre, también fue famoso por varios exitosos experimentos de clonación de especies animales en peligro de extinción.
Pero no hace mucho tiempo, el científico se involucró con la física, la mecánica cuántica y la astrofísica. Esta mezcla explosiva ha dado a luz la nueva teoría del biocentrismo, que el profesor ha estado predicando desde entonces.
La teoría implica que la muerte simplemente no existe. Es una ilusión que surge en la mente de las personas. Existe porque la gente se identifica con su cuerpo. Creen que el cuerpo morirá tarde o temprano, pensando que su conciencia desaparecerá también. De hecho, la conciencia existe fuera de las limitaciones del tiempo y el espacio y es capaz de estar en cualquier lugar: en el cuerpo humano y fuera de él. Esto encaja bien con los postulados básicos de la ciencia de la mecánica cuántica, según la cual una cierta partícula puede estar presente en cualquier lugar y un evento puede ocurrir de acuerdo a varios, a veces de incontables maneras.
Lanza cree que pueden existir múltiples universos simultáneamente. Estos universos contienen varias maneras de escenarios posibles. En un universo, el cuerpo puede estar muerto. Y en el otro seguir existiendo, absorbiendo la conciencia que emigró hacia ese universo.
Esto significa que una persona muerta mientras viaja a través del mismo túnel no termina en el infierno o en el cielo, sino en un mundo similar al que él o ella habitó, pero esta vez con vida. Y así sucesivamente, infinitamente.

Mundos múltiples

Esto infunde esperanza, pero la controversial teoría de Lanza no sólo tiene muchos seguidores inconscientes, simples mortales que quieren vivir para siempre, sino también algunos científicos bien conocidos. Estos son los físicos y astrofísicos que tienden a estar de acuerdo con la existencia de mundos paralelos y que sugieren la posibilidad de múltiples universos. Multiverso (multi-universo) es un denominado concepto científico, que defienden. Creen que no existen leyes de la física que prohíba la existencia de mundos paralelos.
El primero fue un escritor de ciencia ficción HG Wells, que lo planteó en 1895, en su novela “The Door in the Wall”. Y después de 62 años, esta idea fue desarrollada por Hugh Everett en su tesis de posgrado en la Universidad de Princeton. Básicamente plantea que en un momento determinado el universo se dividió en innumerables casos similares. Y al momento siguiente, estos universos “recién nacidos” se dividieron de manera similar. En algunos de estos mundos puede estar presente: la lectura de este artículo en un universo, o ver la televisión en otro.
El factor desencadenante de estos mundos es que se multiplican nuestras acciones, explicó Everett. Si hacemos algunas elecciones, al instante un universo se divide en dos con las diferentes versiones de los resultados.
En la década de 1980, Andrei Linde, científico del Instituto de Física de Lebedev, desarrolló la teoría de los universos múltiples. Actualmente es profesor en la Universidad de Stanford.
Linde explicó: el espacio consiste en muchas esferas infladas, que dan lugar a esferas similares, y éstas, a su vez, producen esferas en una cantidad aún mayor, y así sucesivamente hasta el infinito. En el universo, están separadas entre sí. No son conscientes de la existencia de la otra. Pero representan partes del mismo universo físico.
El hecho de que nuestro universo no está solo está respaldado por datos recibidos desde el telescopio espacial Planck. Usando los datos, los científicos han creado el mapa más preciso del fondo de microondas, la radiación de fondo de supuesta reliquia cósmica, que se ha mantenido desde el inicio de nuestro universo. También encontraron que el universo tiene un montón de oscuros recovecos representado por algunos agujeros y extensas lagunas.
El físico teórico Laura Mersini-Houghton de la Universidad de Carolina del Norte con sus colegas argumentan: las anomalías del fondo de microondas existen debido al hecho de que nuestro universo está influenciado por otros universos existentes cercanos. Y los agujeros y lagunas son un resultado directo de ataques sobre nosotros por universos vecinos.

Alma quanta

Por lo tanto, hay abundancia de lugares u otros universos donde nuestra alma podría emigrar después de la muerte, según la teoría del neo-biocentrismo. ¿Pero existe el alma?.
El profesor Stuart Hameroff de la Universidad de Arizona no tiene dudas sobre la existencia del alma eterna. Recientemente -el año pasado, anunció que se ha encontrado evidencia de que la conciencia no perece después de la muerte.
Según Hameroff, el cerebro humano es el ordenador cuántico perfecto y el alma o conciencia es simplemente información almacenada en el nivel cuántico. Puede ser transferida, después de la muerte del cuerpo. La información cuántica representada por la conciencia se funde con nuestro universo y existe allí indefinidamente. El experto del biocentrismo Lanza prueba que el alma migra a otro universo. Esa es la principal diferencia con respecto a sus otros colegas.
Sir Roger Penrose, un famoso físico británico y experto en matemáticas en Oxford, apoya esta teoría, y también ha encontrado rastros de contacto con otros universos. Juntos, los científicos están desarrollando la teoría cuántica para explicar el fenómeno de la conciencia. Ellos creen que encontraron los portadores de la conciencia, los elementos que acumulan información durante la vida, y después de la muerte del cuerpo la conciencia “drena” en otro lugar. Estos elementos están ubicados dentro de los microtúbulos proteicos (microtúbulos neuronales), que previamente han sido atribuidos a un simple papel de refuerzo y canalización de transporte dentro de una célula viva. Basado en su estructura, los microtúbulos son los más adecuados para funcionar como portadores de propiedades cuánticas dentro del cerebro. Que se debe principalmente a que son capaces de conservar estados cuánticos durante mucho tiempo, lo que significa que pueden funcionar como elementos de un ordenador cuántico.

Fuente: http://www.altaeducacion.org/



sábado, 11 de enero de 2014

El cielo es real

La famosa revista Newsweek sorprendió a muchos en su edición de Octubre 2012 con una portada y un titular impactante: “El cielo es real – La experiencia de un Doctor en el más allá”. La revista publica un artículo escrito por un prestigioso neurocirujano estadounidense que luego de haber vivido una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), asegura haber visto y viajado al más allá. Presentamos a continuación la traducción completa de la nota de Newsweek.
Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hijo de un neurocirujano, crecí en un mundo científico. He seguido el camino de mi padre y me convertí en un neurocirujano académico, enseñando en Harvard Medical School y otras universidades. Entiendo lo que ocurre en el cerebro cuando las personas están a punto de morir, y siempre había creído que había una buena explicación científica para los viajes celestiales fuera del cuerpo, descritos por aquellos que escapaban a la muerte por poco.
El cerebro es un mecanismo sorprendentemente sofisticado pero extremadamente delicado. Si se reduce la cantidad de oxígeno que recibe, así sea la cantidad más pequeña, este reaccionará. No era una gran sorpresa que las personas que habían sufrido un traumatismo grave regresaran de sus experiencias con historias extrañas. Pero eso no significaba que habían viajado a algún lugar real.
Aunque me consideraba un creyente cristiano, era más de título que de creencia real. No me molestaban los que querían creer que Jesús era más que simplemente un buen hombre que había sufrido a manos del mundo. Simpatizaba profundamente con aquellos que querían creer que había un Dios en alguna parte ahí fuera que nos amaba incondicionalmente. De hecho, envidiaba a esas personas la seguridad que esas creencias sin duda les proporcionaban. Pero como científico, simplemente creía que era incorrecto creer en eso.
En el otoño de 2008, sin embargo, después de siete días en un estado de coma en el que se inactivó la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, experimenté algo tan profundo que me dio una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.
Se cómo pronunciamientos como el mío les suenan a los escépticos, así que voy a contar mi historia con la lógica y el lenguaje del científico que soy.
Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, mi corteza entera – toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos – se había apagado. Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos. Bacterias de e. coli habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.
Cuando entré en la sala de emergencias aquella mañana, mis posibilidades de supervivencia en algo más que un estado vegetativo ya eran bajas. Pronto estas posibilidades cayeron a casi nulas. Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea.
Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.
No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente – mi conciencia, mi yo interior – estaba viva y bien. Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.
Pero esa dimensión, a grandes rasgos, la misma que describen incontables personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte u otros estados místicos, está allí. Existe, y lo que vi y aprendí allí me ha puesto literalmente en un mundo nuevo: un mundo en el que somos mucho más que nuestros cerebros y cuerpos, y donde la muerte no es el final de la conciencia, sino más bien un capítulo de un vasto e incalculablemente positivo viaje.
No soy la primera persona en tener evidencia de que la conciencia existe más allá del cuerpo. Breves y maravillosos destellos de este reino son tan antiguos como la historia humana. Pero hasta donde yo sé, nadie antes que yo haya viajado alguna vez a esta dimensión (a), mientras su corteza estaba completamente apagada, y (b), mientras que su cuerpo estaba bajo observación médica al minuto, como lo estuvo mi cuerpo durante los siete días completos de mi estado de coma.
Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio, o parcial mal funcionamiento de la corteza cerebral. Sin embargo, mi experiencia cercana a la muerte no tuvo lugar mientras mi corteza estaba funcionando mal, sino mientras estaba simplemente apagada. Esto se desprende claramente de la gravedad y la duración de mi meningitis, y de la complicación cortical global documentada por los escaneos TC y exámenes neurológicos. Según el conocimiento médico actual sobre el cerebro y la mente, no hay absolutamente ninguna manera de que yo pudiera haber experimentado ni siquiera una conciencia débil y limitada durante mi tiempo en el estado de coma, y mucho menos la odisea híper vívida y completamente coherente que experimenté.
Me tomó meses aceptar lo que me pasó. No sólo la imposibilidad médica de que había estado consciente durante mi coma, pero más importante aún, las cosas que sucedieron durante ese tiempo. Hacia el comienzo de mi aventura, yo estaba en un lugar de nubes. Grandes, esponjosas, de color rosa-blanco, que se presentaron nítidamente en contraste con el profundo cielo negro-azul.
Más alto que las nubes, inconmensurablemente más alto, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos.
¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras las registré más tarde, cuando estaba escribiendo mis recuerdos. Pero ninguna de estas palabras hace justicia a estos seres, que eran, sencillamente, diferentes a todo lo que he conocido en este planeta. Eran más avanzados. Formas superiores.

Un sonido, enorme y retumbante como un canto glorioso, descendió desde lo alto, y me pregunté si los seres alados lo estaban produciendo. Nuevamente, pensando en ello más tarde, se me ocurrió que la alegría de estas criaturas mientras volaban alto era tal, que tenían que emitir este sonido, y que si la alegría no salía de ellos de esta manera entonces simplemente no serían capaces de contenerla. El sonido era palpable y casi material, como una lluvia que se puede sentir en tu piel, pero que no te moja.
Ver y escuchar no estaban separados en este lugar donde ahora estaba. Podía escuchar la belleza visual de los cuerpos plateados de esos seres brillantes que estaban arriba, y pude ver la perfección creciente, alegre de lo que cantaban. Parecía que no se podía ver o escuchar ninguna cosa en este mundo sin volverse parte de ella, sin unirse con ello de alguna forma misteriosa. Una vez más, desde mi perspectiva presente, me permito sugerir que no se podría mirar “hacia” nada en ese mundo en absoluto, porque la palabra “hacia” en sí misma implica una separación que allí no existía. Cada cosa era distinta, pero cada cosa era también una parte de todo lo demás, al igual que los diseños ricos y entremezclados en una alfombra persa … o en el ala de una mariposa.
Se vuelve más extraño aún. Durante la mayor parte de mi viaje, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y me acuerdo de cómo era en detalle. Tenía los pómulos altos y ojos profundamente azules. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. La primera vez que la vi, estábamos juntos cabalgando sobre una superficie con un intrincado patrón, que después de un momento me di cuenta que era el ala de una mariposa. De hecho, millones de mariposas estaban alrededor de nosotros, enormes y agitadas olas de ellas, que se zambullían en un bosque y volvían de nuevo a nuestro alrededor. Era un río de vida y color, moviéndose a través del aire. La vestimenta de la mujer era simple, como la de un campesino, pero sus colores en polvo azul, índigo y pastel de naranja-durazno tenían la misma abrumadora y súper vívida vitalidad que todo lo demás. Ella me miró con una mirada que, si la vieras durante cinco segundos, haría que tu vida entera hasta ese punto valiera la pena, sin importar lo que haya ocurrido en ella hasta ahora. No era una mirada romántica. No era una mirada de amistad. Era una mirada que de alguna manera estaba más allá de todo esto, más allá de todos los diferentes tipos de amor que tenemos aquí en la tierra. Era algo superior, que contenía todos estos tipos de amor en si mismo, mientras al mismo tiempo era mucho mayor que todos ellos.
Sin pronunciar una sola palabra, ella me habló. El mensaje me atravesó como un viento, y al instante comprendí que era cierto. Lo supe de la misma manera en que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no era una fantasía pasajera e insustancial.
El mensaje tenía tres partes, y si tuviera que traducirlas al lenguaje terrenal, sería algo como esto:
“Ustedes son amados y apreciados, muchísimo y para siempre.”
“No tienes nada que temer.”
“No hay nada que puedas hacer el mal.”
El mensaje me inundó con una inmensa y loca sensación de alivio. Era como si me hubieran entregado las reglas de un juego al que había estado jugando toda mi vida sin nunca haberlo comprendido plenamente.
“Te vamos a mostrar muchas cosas aquí”, dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. “Pero eventualmente vas a regresar”.
Para ello, sólo tenía una pregunta.
¿Regresar a dónde?
Un viento cálido soplaba, como los que surgen en los días más perfectos de verano, sacudiendo las hojas de los árboles y fluyendo como agua celestial. Una brisa divina. Esto cambió todo, transformando el mundo a mi alrededor en una octava incluso más alta, una vibración más alta.
A pesar de que aun tenía una pequeña función del lenguaje, al menos la idea que tenemos de él en la Tierra, sin decir palabras comencé a formular preguntas a este viento, y al ser divino que sentía que trabajaba detrás de él o dentro de él.
¿Dónde está este lugar?
¿Quién soy yo?
¿Por qué estoy aquí?
Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, la respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo. Lo más importante de estas explosiones es que no callaban mis preguntas abrumándolas. Respondían a las preguntas, pero de una forma que pasaba el lenguaje por alto. Los pensamientos me entraban directamente. Pero no era pensamiento como lo experimentamos en la Tierra. No era vago, inmaterial o abstracto. Estos pensamientos eran sólidos e inmediatos, más calientes que el fuego y más húmedos que el agua, y mientras los recibía era capaz de comprender al instante y sin esfuerzo conceptos que me habría llevado años comprender plenamente en mi vida terrenal.
Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Era profundamente negro pero a la vez rebosante de luz: una luz que parecía venir de un orbe brillante que ahora sentía más cerca de mí. El orbe era una especie de “intérprete” entre mí y esta vasta presencia que me rodeaba. Era como si yo estuviera naciendo a un mundo más grande, y el propio universo era como un útero cósmico gigante y el orbe (que sentí estaba conectado de alguna manera con, o incluso era idéntico a la mujer sobre el ala de la mariposa) fue guiándome a través de él.
Más tarde, cuando volví, me encontré con una cita del Siglo XVII, del poeta cristiano Henry Vaughan, que estuvo muy cerca de describir este lugar mágico, este núcleo vasto y negro como tinta, que era el hogar de la misma Divinidad.
“Hay, dicen algunos, en Dios, una oscuridad profunda pero deslumbrante”.
Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz.
Sé muy bien cuan extraordinario, cuan francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Eso incluye el día de mi boda y el nacimiento de mis dos hijos.
Lo que me pasó exige una explicación.
La física moderna nos dice que el universo es una unidad que es indivisible. Aunque parece que vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que debajo de la superficie, cada objeto y acontecimiento en el universo está completamente entretejido con todos los demás objetos y eventos. No hay verdadera separación.
Antes de mi experiencia de estas ideas eran abstracciones. Hoy son realidades. El universo no sólo está definido por la unidad, sino también, ahora lo sé, definido por el amor. El universo como lo experimenté en mi estado de coma es – he descubierto con sorpresa y alegría- el mismo sobre el cual tanto Einstein y Jesús habían hablado en sus (muy) diferentes maneras.
He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de nuestro país. Sé que muchos de mis compañeros se aferran, como yo en el pasado, a la teoría de que el cerebro, y en particular la corteza, genera la conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos del amor incondicional que ahora se que Dios y el universo tienen hacia nosotros. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a nuestros pies. Lo que me pasó la destruyó, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y difundiendo el hecho de que somos más, mucho más, que nuestro cerebro físico, lo más claro que pueda, tanto hacia mis colegas científicos como hacia la gente en general.
No espero que esto sea una tarea fácil, por las razones que he descrito anteriormente. Cuando el castillo de una vieja teoría científica comienza a mostrar líneas de falla, al principio nadie quiere prestar atención. En primer lugar, el antiguo castillo simplemente ha tomado mucho trabajo para ser construido, y si se cae, uno completamente nuevo tendrá que ser construido en su lugar.
Esto lo aprendí de primera mano después de que estuve lo suficientemente bien como para volver a salir al mundo y hablar con otras personas -personas, es decir, que no sean mi sufrida esposa, Holley, y nuestros dos hijos-, acerca de lo que me había pasado. Las miradas de incredulidad cortés, especialmente entre mis amigos médicos, pronto me hicieron ver la gran tarea que tendría para que la gente comprendiera la enormidad de lo que había visto y experimentado esa semana mientras mi cerebro estaba apagado.
Uno de los pocos lugares en los que no tuve problemas para transmitir mi historia era un lugar que antes de mi experiencia había visto bastante poco: la iglesia. La primera vez que entré en una iglesia después de mi coma, veía todo con ojos nuevos. Los colores de los vitrales me recordaron la luminosa belleza de los paisajes que había visto en el mundo de arriba. Las notas bajas profundas del órgano me recordaron cómo los pensamientos y emociones en ese mundo son como olas que se mueven a través de ti. Y, lo más importante, una pintura de Jesús partiendo el pan con sus discípulos evocó el mensaje que permanece en el corazón mismo de mi viaje: que somos amados y aceptados incondicionalmente por un Dios aun más grande e insondablemente glorioso que el que me habían enseñado de niño en la escuela dominical.
Hoy en día muchos creen que las verdades espirituales vivas de la religión han perdido su poder, y que la ciencia, no la fe, es el camino a la verdad. Antes de mi experiencia tenía una fuerte sospecha de que ese era el caso para mí.
Pero ahora entiendo que esta opinión es demasiado simple. El hecho cierto es que la imagen materialista del cuerpo y el cerebro como los productores, en lugar de los vehículos, de la conciencia humana, está condenada. En su lugar, una nueva visión de la mente y el cuerpo va a surgir, y de hecho ya está emergiendo. Este punto de vista es científico y espiritual en igual medida y valorará lo que los más grandes científicos de la historia siempre se han valorado por sobre todo: la verdad.
Esta nueva imagen de la realidad tomará mucho tiempo en armarse. No va a estar terminada en mi tiempo, o incluso, sospecho, tampoco en el tiempo de mis hijos. De hecho, la realidad es demasiado vasta, demasiado compleja y demasiado irreductiblemente misteriosa para que una imagen de ella alguna vez llegue a estar absolutamente completa. Pero, en esencia, esta imagen mostrará al universo en evolución, multidimensional, y conocido en detalle hasta cada uno de sus últimos átomos por un Dios que nos cuida mucho más profunda y apasionadamente que cualquier padre que alguna vez haya amado a su hijo.
Aun sigo siendo un doctor, y aun sigo siendo un hombre de ciencia, casi exactamente igual a como era antes de que tuviera mi experiencia. Pero en un nivel más profundo soy muy diferente a la persona que era antes, porque he podido vislumbrar esta imagen de la realidad que está surgiendo. Y puedes creerme cuando te digo que va a valer la pena cada pequeño paso de la labor que nos llevará, y a los que vienen después de nosotros, para llegar a comprenderla bien.

viernes, 10 de enero de 2014

Salud y Nutrición Natural. Charla publica

Se invita a los estudiantes de la Academia para un Mundo Mejor y público general a una Charla Pública:

"Salud y Nutrición Natural".


PONENTE: Ramón Gonzalez. Sanador, creador en Mérida del Proyecto Génesis de Medicina Ayurvédica.

FECHA: Lunes 13 de enero del 2014
HORA: 5:30 a 8:30 pm
LUGAR: Academia para un Mundo Mejor. Urb. Las Acacias, quinta La Luz, N° 3-23. San Cristobal.

Contacto: Marbella Romero: 0414 7239604



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